¿Has oído hablar de la Divina Providencia? Aquí se palpaEn el Cottolengo ubicado en la calle Doctor Vicente Zaragoza 87 de Valencia, nueve religiosas, veinticinco trabajadores, entre ellos gerocultores, fisioterapeutas o maestros, junto a decenas de voluntarios atienden a 70 mujeres que padecen discapacidades psíquicas y físicas y cuentan con escasos recursos económicos.
El carisma de las religiosas, “además de por su entrega y dedicación, destaca por su forma de vida, basada en la Divina Providencia”.
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Lo indican ellas al señalar que “no tenemos subvenciones y no pedimos ni aceptamos nada que sea fruto de petición, vivimos colgados de Dios, al amparo de su Providencia” según señala una de las religiosas en este reportaje en el que se recogen anécdotas curiosas sobre esta forma de subsistencia.
Las imágenes muestran las instalaciones del centro, los talleres de las acogidas, las sesiones de rehabilitación, así como actividades lúdicas y festivas, como la celebración del 75 aniversario de la congregación, en el año 2015.
Igualmente, este reportaje del arzobispado de Valencia muestra el lado más humano del centro, la atención, la ayuda, el respeto y cariño de las religiosas y trabajadores hacia “los más indefensos, los enfermos y pobres”.
Los Cottolengos fueron impulsados en España por el sacerdote jesuita Jacinto Alegre (1874-1930), que desarrolló así la labor de atención directa a discapacitados sin recursos iniciada por el italiano san José Benito Cottolengo, fundador del carisma en el siglo XIX.
Por su lado, la congregación de Hermanas Servidoras de Jesús fue fundada el 23 de octubre de 1939 por Dolores Permanyer i Volart “quien hizo germinar la semilla del carisma fundacional legada por el Padre Alegre, bajo la dirección espiritual del jesuita Juan Guim, cofundador de la congregación”.
Desde entonces regentan Cottolengos en Barcelona, Valencia, Santiago de Compostela, San Vicent del Raspeig (Alicante), Algete (Madrid), La Fragosa (Cáceres), así como en las ciudades colombianas de Buenaventura y Popayán-Cauca y en Lisboa (Portugal).
La casa de Valencia fue fundada en 1943, “comenzando su labor en la céntrica calle Baja y cambiándose, luego, en marzo de 1958, a la actual edificación en Benimaclet”.
Artículo originalmente publicado por Archidiócesis de Valencia