¿Qué pasa si comparto el décimo con otros? ¿Y si lo rompí?En España, el pistoletazo de las fiestas de Navidad tiene tonadilla de cántico de niño de San Ildefonso. Cada 22 de diciembre se celebra el sorteo de la Lotería nacional que acapara la atención y las esperanzas de tanta gente que desde meses atrás ya tiene adquiridos sus décimos o sus participaciones.
Y es que a pesar de la crisis (o bien por causa de ella), la tasa de crecimiento en la facturación de la lotería de Navidad ha ido aumentando desde el 2013 en un 4.5% anual hasta alcanzar en el 2015 unos 2.583 millones de euros.
Se calcula que cada persona se gastará unos 55 euros en este sorteo de Lotería de Navidad. Aunque se espera para este año una facturación cercana a los 2.700 millones, se han emitido 165 millones de décimos (165 series de 100.000 números cada una), lo que equivale a unos 3.300 millones de euros.
Tras el sorteo, unos celebrarán ser los agraciados, otros celebrarán que al menos tienen salud. No obstante hay quien siempre gana. De todo lo facturado, el Estado recauda el 30%, que reparte en 5% para la retribución de las administraciones y comercialización de la lotería, y el 25% restante como ingresos para las arcas públicas.
Además, si añadimos que desde el 2013, los premios que superan el umbral de 2.500 euros pasan a tener una retención fiscal añadida del 20% en lo que exceda, queda patente que quien siempre gana en este sorteo es el Estado. Aproximadamente unos 1.200 millones de euros. A parte quedaría incorporar a este montante, los décimos que sean premiados pero no hayan sido vendidos, y aquellos impuestos relacionados con el incremento del patrimonio.
Si su décimo de lotería resulta agraciado con el premio gordo, de los 400.000 euros deberá tributar 79.500 euros. Por otra parte, si ese premio le altera el patrimonio hasta superar los 700.00 euros, deberá tener en cuenta que debe realizar la liquidación del impuesto de patrimonio.
Tenga en cuenta que si el premio es compartido deberá identificar a los agraciados ante Hacienda si no la transferencia pasará a ser entendida como una donación, siendo necesario liquidar el impuesto de donaciones correspondiente.
Por lo tanto, si se comparte décimo para el sorteo, para evitar además de problemas con Hacienda, problemas con aquellos con los que se participa, debe identificarse con firma de cada uno en fotocopia del décimo o en alguna forma documental que acredite tal situación. Tres de cada cuatro españoles comparte décimo y no es pequeña la cantidad de litigios vinculados al reparto del premio de un décimo compartido.
De hecho, actualmente se ha difundido compartir participaciones mediante aplicaciones Whattsapp. Para ello se necesitaría la fotografía del décimo y la aceptación de cada uno de los miembros. Más vale dejar las cosas claras previamente que tenerlas que discutir ante un juez.
Otra de las situaciones comunes son los accidentes en los que el resultado es la rotura del décimo. La forma para proceder en este caso consiste en manipular lo menos posible el décimo, recoger todos los fragmentos y depositarlos en una bolsa.
De esta forma, se lleva a una administración de lotería para que sea remitido a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre que disponen de los medios necesarios para su reconstrucción. El proceso no es inmediato y se toma una cantidad de tiempo importante, no obstante, ante el límite para el cobro de tres meses, la FNMT suele darse la máxima prisa.
Así pues, de cara al 22 de diciembre, cuando escuche la tonadilla de los niños de San Ildefonso, tenga en cuenta estas cuestiones para que su ilusión o alegría no queden pasadas por agua. Permítame desearle una buena salud porque lo más probable es que en lugar de tocarle el Gordo, sea ese el premio que se lleve.