El Teniente de Navío Alfredo Rodríguez escribe una carta a sus padres donde relata sus impresiones tras un intenso día de trabajo en el rescate de migrantes en aguas del Mediterráneo.
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30 de mayo de 2016
Por aquí agotado de estos 3 días, ya visteis lo del periódico, ha salido poco en la prensa para todo lo que hay aquí. Ha sido llegar y empezar a tope; la Numancia en 4 meses recogió 1200 personas, nosotros el primer día 700… Veremos que nos espera todo un verano.
Hace tres días un avión dio un aviso de que vio varias embarcaciones salir de la costa de Libia, y nos mandaron a vigilar lo que pasaba…
Cuando llegamos vimos un barco de madera semihundido y 70 personas aprox pidiendo ayuda, nos fuimos en dos rhibs del barco a recogerles. A mí me toca ir siempre en una de ellas, tranquilizar a la gente con un megáfono en inglés y en francés y decidir cuándo nos acercamos o nos alejamos para lanzarles chalecos salvavidas, en función de cómo veo la situación, subirles a bordo de la Rhib y traerles al barco.
Llegamos allí y los pobres no saben nadar, les tiramos los chalecos, y aunque les cayesen a dos metros del barco semihundido, tenían que dar un montón de brazadas para a duras penas agarrarse a uno. De verdad que los hombres más fuertes parecen niños de 3 años intentando nadar, las mujeres y niños no se arriesgan a nadar, y si lo hacen cada brazada que da uno de ellos es un rezo nuestro porque no se vaya al fondo del mar.
Con la rhib nos acercamos lo que podemos y ellos se lanzan a la desesperada a agarrarse a nosotros, les subimos a bordo y les traemos al barco, en los viajes que haga falta.
Intentamos coger primero a mujeres y niños, pero la verdad que es difícil porque en cuanto nos acercamos todos quieren ser los primeros en venir… lo de no saber nadar les agobia que ya os imaginareis.
El jueves, tras acabar con este barco y tener a todos a bordo, nos fuimos a por otro naufragio que había cerca, hasta las 11 de la noche, en total 700 personas. La verdad que fue un día largo para todo el mundo, para ellos y para nosotros.
Luego les hemos tenido un día y medio a bordo hasta que ayer les dejamos en Tarento, en el tacón de la bota de Italia para que os hagáis una idea.
He aprovechado entre ayer y hoy, para hablar con mucha de esa gente y cuentan historias que son increíbles, hable con gente de Nigeria, de Senegal, de guinea, de Mali, de eritrea… no sé de cuántos países distintos.
Todos van a Libia porque saben que desde ahí pueden llegar a Europa, lo que no saben es el precio que les cuesta, no solo el dinero; cruzar libia debe ser duro, les explotan para trabajar y para ganar una miseria y con eso van ahorrando para pagar el viaje a Europa, en total, por ejemplo, un nigeriano me decía: 1000 euros llegar de Nigeria a Libia, otros 100 para llegar de la frontera libia a trípoli, otros 200 de trípoli a la playa donde van a subirse al barco, y otros 200 por subirse al barco. Solo a modo de ejemplo si en una lancha pequeña meten a 100 personas, imaginaros lo que ganan las mafias…
Para ganar ese dinero los migrantes buscan trabajos en cada ciudad, como me decía otro, hay “libios buenos” que les pagan lo acordado y “libios malos” que no les pagan nada, si esto sucede tienen que buscar otro trabajo. A parte les pueden secuestrar grupos terroristas y entonces tienen que trabajar para ellos y pagar su propio rescate y con suerte, no volver a ser secuestrados. Un negro en libia siempre es candidato a ser secuestrado solo por ir por la calle… o eso me decían.
Por lo que me decían también, en libia hasta los niños de 10 años tienen una pistola, y a ellos, subsaharianos todos, no les respetan, alguno incluso me enseñaba cicatrices en el brazo y la pierna y bultos que me decían que era una bala que se le había quedado dentro…
Una vez llegan a la playa, nos les dicen cuándo ni dónde van a embarcar, una noche cualquiera, a las 22-23 más o menos, les vendan los ojos, les suben a un barco y Ahí se sube un Libio con ellos, salen de la playa, navegan 20 metros, y les quitan la venda y el libio les dice “Go ahead; good luck”, les señala el camino a Europa, salta por la popa y vuelve nadando a la playa… como nadie sabe nadar, nadie se atreve a ir detrás, y ahí empieza el día más largo de sus vidas. Ni que decir tiene que no llevan ni agua, ni comida, ni combustible no llegarían a más de 20-30 millas; ni que decir tiene que nunca llegarían a Europa.
Empiezan a navegar por el mediterráneo, de noche, sin saber nadar, sin saber navegar, sin saber dónde está el norte, sin saber dónde está Europa, sin saber nada. Y entonces volvemos al primer párrafo, nos encontramos nosotros a una embarcación semihundido, con gente que lleva toda la noche ahí luchando por sobrevivir y les traemos.
Estando a bordo les damos desayuno, comida y cena, mantas, ropa seca… muchos no quieren quitarse su ropa, porque nos dimos cuenta que en los bordes de la camisa, en los puños o donde yo apunto el número de lavandería, ellos llevan apuntados los números de teléfono de sus familias… me pedían bolis para sobrescribirlos porque se estaban borrando.
Al final les desembarcamos y volvemos a empezar, cuesta dejar de pensar en ellos, después de un día y medio no sé si mis amigos, pero había alguno que se iba de aquí y no dejaba de dar las gracias, se lo coge cariño.
En las camisetas que llevaban les pinte a uno “Cristiano” y el “7”, a otro “Bale” y el “11”, yo era “Sergio Ramos” y el “4”, otros de la dotación iban con folios y con juguetes para los niños que había aquí…
Y luego historias puedo contar miles, por ejemplo ayer de noche, como separamos a las mujeres de los hombres, al volver de la enfermería con un hombre y acompañarle a su sitio, vio a su hermana..!! Iban en el mismo barco los dos pero se creían que el otro se había ahogado y se encontraron aquí!! Increíble el abrazo que se dieron!!!!!
También había otro hombre que no dejaba de llorar porque no encontraba a su mujer embarazada, probablemente se haya ahogado si no la han recogido otros…
Como estas cada uno con una historia distinta.
Estamos entretenidos y les mantenemos entretenidos que es más importante.
Por lo demás contento, en el barco todo muy bien, muy dura toda esta parte pero para eso estamos aquí, así que nada, seguiremos trabajando.
En la mar a….. el TN. Alfredo Rodríguez.