Es importante protegernos de los “ladrones de tiempo”, que generan estrés y pueden hacer caer en la depresión¿No han pensado en más de una ocasión que el gran lujo de nuestro tiempo es tener tiempo? Del paso del tiempo nadie se libra, porque la existencia humana tiene esa limitación. Pero, incluso dentro de la limitación, el ritmo de vida de la sociedad hace que el tiempo se haya reducido aún más.
Esa es la idea que transmite la directora de cine, productora y guionista alemana Cosima Dannoritzer con el documental “Ladrones de tiempo”, una interesante reflexión acerca del consumo inexorable de nuestro tiempo.
Por ejemplo, ¿qué ocurre con el móvil cuando te llaman del trabajo aunque tú ya estés en tu tiempo libre? A ojos de la directora, el mensaje consiste en que la vida online por una parte nos ha simplificado la existencia pero por otra nos obliga a “trabajar” en asuntos que antes las empresas hacían por nosotros.
Buscando por las redes
Por ejemplo, ¿te has parado a sumar las horas que dedicaste a encontrar billetes de avión baratos para tus próximas vacaciones? ¿Y cuánto tiempo empleaste en ver anuncios antes de entrar en el capítulo de tu serie preferida o escuchar la música que seleccionas?
Uno puede objetar que son situaciones que ofrecen muchas ventajas, como la de poder viajar a precios más económicos o consumir cultura de forma gratuita, pero Dannoritzer explica que deberíamos ver también en ello una forma de servidumbre: “Las empresas consiguen que trabajemos parcialmente para ellas y se ahorran mano de obra y sueldos”, explica. El caso más claro sería la compra en Ikea: “El usuario debe montar los muebles, a no ser que pague un servicio adicional”.
La realizadora se centra sobre todo en la vida en las ciudades, donde un minuto supone perder un metro o un autobús, y eso puede llevarnos a no disfrutar de la conversación con un vecino o el vendedor de un establecimiento. La sensación contínua de querer aprovechar al máximo las 24 horas lleva finalmente al “burnout”, la situación de “estar quemado” en el trabajo y en la vida en general.
En Japón, el temible karoshi
En Japón, existe un término que describe una situación peor: karoshi. Significa “muerte por exceso de trabajo”. Los empleados de las empresas no paran de trabajar horas y horas, pero eso conduce a la insatisfacción y puede inducir al suicidio.
El “burnout” conduce (y al mismo tiempo se manifiesta) con estrés, desasosiego y finalmente depresión nerviosa. A los 35, 45 o 55 años uno experimenta una tensión interior fruto de pensar contínuamente que nos falta tiempo para hacer todo los que proponen las actividades de los hijos en la escuela, los eventos de la ciudad, las obligaciones profesionales…
Dannoritzer ha filmado en Estados Unidos, Francia, Japón, España… y en todas partes ha encontrado situaciones que hacen saltar las alarmas. “Hay que ser conscientes de que es un recurso limitado y las empresas quieren apropiarse de él y monetizarlo aún más”. La solución pasa por una reflexión personal y la toma de decisiones, como el hecho de valorar la atención personalizada o los trabajos que nos reporten menos dinero pero más calidad de vida.
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