Un programa para la familia que ha mostrado el tesoro de la paternidad marcando la vida de muchas personas
La novela “¡Grande Pa!” fue el programa de comedia más visto de la historia de la televisión argentina desde 1991 hasta 1994. Arturo Puig interpretaba a un viudo que era padre de tres chicas a las que se dedicaba a tiempo completo entre su trabajo y la casa.
Lo curioso es que el actor reveló que la idea de la historia estuvo inspirada en su propia vida: “En ese momento me estaba separando y tenía a mis dos hijos chiquitos. Salía de las grabaciones y decía ‘regreso en una hora. Me voy a buscar a mis hijos al colegio’. No perdía oportunidad para estar con ellos”.
Para la época, no era habitual que los padres hagan este tipo de tareas, ya que eran las madres las que estaban más abocadas a lo que se refería a la crianza de los hijos. Esta reputación de “buen padre” fue un aspecto clave cuando se planteó su papel protagónico en el programa que comenzaría unos años más tarde.
Cuando recibió la propuesta, todavía el nombre de la novela no estaba definido. El director le preguntó cómo le llamaban sus propios hijos cuando él hacía algo por ellos, a lo que Arturo respondió “¡grande, papá!.
Así fue que quedó el nombre de “Grande, pá!”; unas palabras que después de casi 30 años el actor sigue escuchando de la gente cuando lo encuentran por la calle. Y es que de algún modo se convirtió en el papá de todos: “Me encanta que hoy todavía me digan grande pá. Es un saludo afectuoso”.
El actor cuenta que una vez estuvo de gira por el país y cuando terminó la función salió del camarín y se encontró con un maquinista, un joven que era parte del personal técnico del teatro, y le pidió tomarse una foto con él. Luego le pregunto ¿te puedo dar un abrazo?. El abrazo fue más largo de lo normal y en ese momento se puso a llorar desconsoladamente.
El joven le explicó lo importante que había sido su figura paterna en su vida: “lo que sucede es que era huérfano, no tenía padre, y para mí fuiste mi padre por 4 años. Me salvaste la vida, porque yo entraba en grandes depresiones. Veía el programa y se alegraba mi vida, lo grababa y luego lo miraba cuando me ponía mal. Me ayudó a reconciliarme con la vida”.
Pero hay muchas otras historias similares que a Arturo Puig le generan una profunda emoción escucharlas y le han ayudado a tomar conciencia de la bendición que fue su trabajo esos años. Una vez una terapetura le dijo: “no sabes lo que significaste para esta chica con padres divorciados. El padre no la ve y vos fuiste su papá durante ese tiempo”.