Ramón “Palito” Ortega inició la serie de conciertos con los que se despedirá de los escenarios, a los 80 años, tras más de 50 años de prolífica carrera musical. Lo hizo en el mítico estadio porteño de Luna Park, ante miles de aficionados de distintas generaciones con los que repasó su extenso y popular repertorio.
El propio papa Francisco se hizo presente con un video (difundido en el portal Exitoína) en el que lo saluda por sus 80 años y agradece al cantautor por su legado artístico:
“Te quiero agradecer lo que hiciste con tu arte, cómo humanizaste con tu arte. No fuiste con rebusques. Te mostraste como eras, tu familia, tu mujer, como sos. Y eso hizo tanto bien. Tu mansedumbre, tu paz, tu alegría, tu esperanza en la vida. Gracias Palito por estos 80 años que sembraron paz, alegría, que sembraron bien”.
Tras la proyección del mensaje papal, Ortega cantó uno de sus grandes éxitos en los que sin tapujos, contando lo que siente, lo que vive, expresa: “Creo en Dios”.
Creo en Dios
Como creo en la amistad y en el amor
Como creo en el camino
En el hombre en el destino
Más allá de todo creo en Dios
Pero acaso la canción más popular de Palito Ortega sea “Yo tengo Fe”. Una fe que no expresa como una fe religiosa, aunque la incluye. Una fe que es certeza, como canta, que “todo cambiará”, “que triunfará por siempre el amor”, que siempre “brillará la luz de la esperanza (que) no se apagará jamás”.
Yo tengo fe porque yo creo en Dios
Yo tengo fe será todo mejor
Se callarán el odio y el dolor
La gente, nuevamente, hablará de su ilusión
Ortega escribió esa canción después de percibir en las calles un clima de alegría por un cambio de época que se avecinaba en la Argentina con el anuncio del regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina. Más allá de su afinidad política, y de la crisis política que contrariamente a su ilusión se desencadenó años después, la canción terminó representando muchas otras cosas. En una entrevista alguna vez dijo:
"Esa canción resume una forma de actuar en la vida más allá de los sinsabores y la adversidad. Me vine a Buenos Aires a los 16 años. No tenía familia ni amigos acá. La primera noche la pasé en un banco de plaza, en Retiro. Los comienzos fueron muy difíciles, pero yo tenía un propósito que era salir adelante y eso se lo agradezco a Dios por la fuerza de voluntad que me dio, y al ejemplo de mi viejo, que fue un laburador y sacrificó mucho por sus hijos".
Ramón Bautista Ortega nació en Lules, Tucumán, el 8 de marzo de 1941. De humildes orígenes, debió trabajar desde niño para ayudar en el sostenimiento de su hogar, particularmente tras la partida de su madre. Arribó a Buenos Aires e hizo todo tipo de trabajos hasta terminar conociendo, de a poco, el mundo de la música y la televisión. Tomó clases nocturnas de batería, aprendió a tocar la guitarra, y ya en la década del 60 llegó a integrar el popular grupo “El Club del Clan”, con el que trascendió las fronteras de su país.
Con canciones siempre basadas en lo cotidiano y sencillas melodías fue construyendo una popularidad que lo motivó a desarrollarse además como actor, empresario del entretenimiento –que le valió una entrañable amistad, tras una inminente bancarrota, con Frank Sinatra-, y también político. Ortega llegó a gobernar su provincia entre 1991 y 1995, e incluso participó de la reforma constitucional de 1994.
Casado con Evangelina Salazar desde hace 54 años, tuvo con ella seis hijos, varios artistas, y lleva ya siete nietos. La familia entera lo arropó en el concierto, al punto que la propia Evangelina subió al escenario para que su marido le dedique, cómo no, “Mi primera novia”.
La gira despedida de "Palito Ortega" lo llevará a Córdoba, Rosario, Tucumán, nuevamente Buenos Aires, Santiago de Chile, y probablemente otros puntos cardinales del país y la región, si la pandemia lo permite.