María Sorté, una reconocida actriz y cantante mexicana, platicó en una reciente entrevista para Vive+Tv cómo el poder de la sangre de Cristo libró a su hijo de una muerte inminente.
La actriz comentó que nunca había vivido un dolor tan grande como el que vivió cuando su hijo, Omar Gacía Harfuch, fue víctima de un atentado, siendo titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México; ni siquiera cuando murió su madre, su hermano, esposo o cuando perdió a su bebé no nacido.
La oración lo protegió
Fue el 26 de junio de 2020 cuando la camioneta donde viajaba el secretario de seguridad ciudadana recibió más de 400 impactos de bala, y aunque salió con algunas heridas, parecía imposible que hubiera salido vivo al ver el estado en que quedó su camioneta.
Ante los hechos, María Sorté comentó que "nuestros hijos son pedazos de nuestro corazón", por lo que enfatiza en la manera en la que Dios la sostuvo, fue su fortaleza y libró a su hijo de una muerte inminente. Cuando ella daba su testimonio, siempre decía "mamás, no se preocupen, solo digan 'Padre, manda los ángeles alrededor de ellos. Yo los cubro con la sangre de Cristo Jesús', ustedes digan eso y nada va a pasar".
Cubrirnos con la sangre de nuestro Señor Jesucristo
La actriz compartió que cuando ocurrió el atentado hubo personas que recordaron sus palabras, agregando lo que puede lograr la oración de una madre. "Nuestras oraciones son maravillosas y tienen mucho poder". "Esto fue un milagro", continúa: "esto no quiere decir que no vamos a morir, todos vamos a morir y no sabemos el momento" y añade "la presencia de Dios estuvo ahí y la sangre de nuestro Señor Jesucristo lo cubrió", afirma convencida.
Una oración sencilla antes de salir de casa:
Antes de salir de casa, hay que encomendarse a nuestro Señor Jesucristo y a María Santísima. Una jaculatoria sencilla que podemos hacer es la siguiente:
"Preciosa sangre de Cristo, cubre, protege, sana, bendice y libera a mis seres queridos. Amén".
Y al persignarnos podemos decir: "Yo me cubro y pido a Dios que cubra a mis hijos y a toda mi familia con la preciosa sangre de Cristo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".
Confiemos en el Señor en todo momento de nuestra vida.
Oración de la sangre de Cristo:
Señor Jesucristo, por la fe en tus méritos, ruego para que tu preciosa sangre sea derramada sobre mí, sobre mi hogar y sobre todos mis seres amados.
Úngenos desde la cabeza hasta los pies con el poder de tu sangre preciosa para que sintamos protección y alivio de todas nuestras cargas.
Padre de misericordia, por el poder de la sangre de Cristo, tu hijo, líbranos de todo mal, de todos los peligros que nos rodean, de toda amenaza para la salvación de nuestra alma, de las heridas del pecado mortal, de toda tentación, de los ataques del demonio, del terror a las tinieblas, del temor a lo que pueda hacer el hombre, de las enfermedades, de las dolencias, de las dudas, del miedo y la ansiedad, de la ira, de todas las calamidades y de todo lo que nos quita la paz y nos aleja de tu Reino.
Por el poder de tu sangre preciosa, amado Señor Jesucristo, que fue derramada amargamente en tu dolorosa pasión, concédenos el don de sabiduría, conocimiento, entendimiento y discernimiento para que hagamos lo que es correcto, lo que agrada al Padre de los cielos.
Sangre de Cristo, cúbrenos y protégenos.
Amén.